Cuán grata sorpresa ante tal sucesión de los acontecimientos. Mas no era de mi parecer que algo así pudiera suceder. Pero aquí me hallo, desafiante, ante las puertas del coliseo mientras aguardo la salida del sol. La luz comienza a pulular en el firmamento y decido que es hora de actuar. Aún hay esperanza.
viernes, 25 de marzo de 2011
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